| El número 1 en su género |
| No conocen ustedes Casa Consuelo? ¿De verdad que no han comido nunca en Casa Consuelo? Qué error y qué horror. Nada, nada, eso se remedia inmediatamente; reserve mesa, preparen el coche, dejen familia, trabajo, compromisos y a la carretera, a la aventura. ¿Las responsabilidades? No se preocupen y échenme a mí la culpa. Yo les avalo. ¡Viva el desorden y la gastronomía! |
| żY cómo es ese sitio que tanto alabas, amor? -me pregunta la bella acompañante con esa dulzura de las eslavas, de las aristócratas húngaras. |
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| -Es un restaurante de carretera, pero el mejor en su género. Es un oasis para el peregrino, un aparcamiento con fundamento para camioneros exquisitos, un placer para glotones con criterio, un refugio para esnobs cansados de deambular por la culinaria exótica. La cocina es clásica y de producto. Lo que hacen lo bordan y no se meten nunca en camisas de once varas. Tienen una bodega para caerse de espaldas: 30.000 botellas primorosamente ordenadas, y en las paredes bellísimos cuadros, porque no en vano organizan, patrocinan y subvencionan cada dos años el único certamen nacional de la gastronomía en la pintura. |
| Los hermanos García López son los dueños del invento. Don Álvaro es el que lleva la voz cantante, pero Don Roberto y Don José Ramón le acompañan y asienten, subrayan y matizan lo que dice el capitán de la familia. Son gentes hospitalarias y afectuosas, acostumbradas a recibir viajeros y a dar posada al peregrino. Nos sientan en una mesa del rincón, debajo justamente de un óleo de mi amigo Carlos Sierra; nos preguntan si estamos preparados, nos ruegan que nos abrochemos los cinturones y, sin mas dilación, empezamos el periplo gastronomico: Comenzamos con un Foie casero, que acompañamos de Tokaj del 81, continuamos con unas suavísimas verdinas con marisco, llegamos a la cumbre con una merluza a lo pobre, con sus patatitas y sus almejas de alto calibre, tomamos tierra con un delicioso solomillo al cabrales y aterrizamos con una torrija espléndida y un cremoso y definitivo arroz con leche. |
| Al terminar la bella acompañante, enardecida y patriótica, exclamo algo en húngaro, este severo critico se dijo para su coleto:ˇMe he puesto como el quico!. Y con unos cafés y un faria y una botella de Erebo del 99, pagamos 13.268 ptas. Perfecto, todo perfecto. |
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| - No para usted de trabajar, Don José. Que actividad, que trajín. No me extraña que este tan gordo y lustroso. Me temo que este echando barriga de clérigo y criando moflete de trompetista en apuros –dice el curioso lector que tiene el día malévolo. |
| Nos despedimos de los hermanos Garcia que nos dicen adiós desde la puerta con sus pañuelos blancos y seguimos nuestro periplo por que el destino del gastrónomo es estar hoy aquí y mañana quien sabe donde, y mientras la bella acompañante escribe esta critica, el abajo firmante anota a Casa Consuelo en el libro registro de restaurantes que saben atender al viajero y dar posada al peregrino, con el numero uno y les autoriza a que, durante un periodo de 50 años, puedan exhibir un rotulo con el siguiente mensaje: "Aquí se come muy bien entre un hola y un adiós". |
| Revista "Sobremesa" - José Manuel Vilabella - Mayo de 2001 |
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